Montalbetti parte de la base de que no es sencillo hablar. Y “callar es como raparse”: “el pelo vuelve a crecer”. Por eso, los cuarenta años de poesía que reúne Lejos de mí decirles lo muestran como un desertor de toda convención, de todo costumbrismo. Del perro negro al simio meditando, de un animal a otro, del epigrama al seminario, del aula al desierto al

dormitorio, Montalbetti hace siempre poesía-ensayo, poesía-pensamiento, plantea una voz pública que da vueltas en torno a una obsesión: el lenguaje. Una y otra vez se trata de censar lo que puede, lo que permite y lo que no, de advertir que “decimos nada sobre todo”, que nuestros versos “están escritos en una lengua muerta”, que nos convertimos en citas, en lugares comunes. Pero sus poemas, tocados por el humor y la contingencia, son también ocasión para hablar del Perú, de historia, de sexo, de amor, de filosofía… Porque la operación de Montalbetti es la de los grandes artistas que extreman la ironía, la crítica, incluso lo teórico, para alcanzar otra epifanía: la de un lenguaje que, desautomatizado, toca un borde, nos asiste; la de un instante en el que “el lenguaje vale la pena”.

  Gerardo Jorge

Lejos de mí decirles (Poesía reunida 1978-2018) - Mario Montalbetti

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Montalbetti parte de la base de que no es sencillo hablar. Y “callar es como raparse”: “el pelo vuelve a crecer”. Por eso, los cuarenta años de poesía que reúne Lejos de mí decirles lo muestran como un desertor de toda convención, de todo costumbrismo. Del perro negro al simio meditando, de un animal a otro, del epigrama al seminario, del aula al desierto al

dormitorio, Montalbetti hace siempre poesía-ensayo, poesía-pensamiento, plantea una voz pública que da vueltas en torno a una obsesión: el lenguaje. Una y otra vez se trata de censar lo que puede, lo que permite y lo que no, de advertir que “decimos nada sobre todo”, que nuestros versos “están escritos en una lengua muerta”, que nos convertimos en citas, en lugares comunes. Pero sus poemas, tocados por el humor y la contingencia, son también ocasión para hablar del Perú, de historia, de sexo, de amor, de filosofía… Porque la operación de Montalbetti es la de los grandes artistas que extreman la ironía, la crítica, incluso lo teórico, para alcanzar otra epifanía: la de un lenguaje que, desautomatizado, toca un borde, nos asiste; la de un instante en el que “el lenguaje vale la pena”.

  Gerardo Jorge